¡¡¡CAMPEONES DE LIGA!!! ¡¡¡JUNTOS PUDIMOS!! Con esta frase tan emblemática podemos resumir lo que fueron estos últimos tres meses ya que c...
¡¡¡CAMPEONES DE LIGA!!!
¡¡¡JUNTOS PUDIMOS!! Con esta frase tan emblemática podemos resumir lo que fueron estos últimos tres meses ya que con la lucha, el pundonor y todo el apoyo de la afición hemos conseguido el trigésimo título de liga. Eso sí, siempre sufriendo hasta los últimos minutos del partido, pero, todo hay que decirlo, al final todo se compensa con el triunfo final después de tres años de sequía. La noche, como viene siendo habitual, no empezó bien para el equipo blanco ya que el Mallorca salía volcado al ataque y se adelantaba en el minuto cinco de partido con un gol de Varela, quien supo aprovechar a la perfección los errores defensivos de los madridistas.
La noche, como viene siendo habitual, no empezó bien para el equipo blanco ya que el Mallorca salía volcado al ataque y se adelantaba en el minuto cinco de partido con un gol de Varela, quien supo aprovechar a la perfección los errores defensivos de los madridistas. Si este gol, a pesar de que el Barcelona marcaba también en Tarragona, no parecía inquietar mucho a los aficionados blancos dadas las recientes y vibrantes remontadas, sí se empezó a sentir cierta incertidumbre al ver cómo el goleador del equipo tenía que ser sustituido por Higuaín a causa de un tirón muscular en el minuto 30 de partido.
La ausencia del holandés provocó un claro bajón en el juego del equipo, que no parecía un buen presagio. El público, intentando buscar una solución a la dicha situación, empezó a corear el nombre de Guti como posible revulsivo. Así terminó la primera mitad del encuentro, todo eran dudas y el rostro de los aficionados era de clara preocupación.
El partido se reanudaba con la esperada presencia de Guti, pero ante un Mallorca totalmente defensivo le fue imposible hacer nada. Así pasaban los minutos y el marcador no se movía. Si la situación se antojaba difícil, más lo fue cuando en el minuto 67 David Beckham tuvo que ser sustituido por Jose Antonio Reyes, que, no habiendo hecho gran cosa durante toda la temporada, resultó ser el jugador decisivo del encuentro. Todo el Bernabéu se levantó para despedirse del inglés, un jugador al que se echará mucho de menos y que ha dejado su huella en el Real Madrid.
Tan sólo dos minutos después del cambio, el sevillano toca su primer balón y marca el gol del empate, un gol que vale toda una Liga porque fue el desencadenante de la remontada blanca ya que dio alas a todos los jugadores. Primero fue Robinho el que avisó con un tremendo chut, para que, en el minuto 80, Diarra adelantara a su equipo y se obrara, una vez más, el milagro blanco.
Curiosa la celebración del capitán, se apodera del balón, como en el gol del empate, para "celebrar" en solitario y sin mucha expresión de alegría el tanto de su compañero de equipo. Mientras todos los jugadores eran una piña alegrándose de este importante tanto, Raúl González se paseaba en solitario con el balón bajo su camiseta, una reacción impropia de un capitán y de un supuesto jugador de equipo. Una actitud tan lamentable que ni su posterior unión al resto de compañeros logra borrármela de la mente. Este jugador fue el no va más para mí durante muchos años, pero desde la temporada en que vino Ronaldo no ha dejado de decepcionarme día tras día... Gracias a la euforia desatada por el gol de Diarra, la triste reacción del capitán pareció pasar desapercibida, pero para mí ha sido más que significativa. Los jugadores mallorquinistas transformaron su impotencia en un juego agresivo que podía haberle costado una lesión a algún jugador local.
Una terrible entrada a Guti saca de sus casillas al jugador blanco y se encara con su contrario jugándose la expulsión. Los compañeros intentan calmarlo sin conseguirlo y sólo Iker Casillas lo consigue. Raúl no aparece, ya ni ejerce como capitán y el portero madridista se ve obligado a ejercer dicho papel de mediador. Pasado el incidente, con la unión de la afición y el equipo, se logró el tercer gol. El heroe del partido volvió a repetir marcando un golazo desde fuera del área. A partir de entonces, el Mallorca se rinde por completo y el todo el Bernabéu comienza a celebrar el título de liga. Otra noche mágica de fútbol que nos brinda este gran equipo. Con el pitido final, comienza la celebración del trigésimo título de liga. MUCHAS GRACIAS REAL MADRID, por hacerme vivir momentos tan especiales con este MÁGICO equipo.
¡¡¡HALA MADRID!!!
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