Anécdotas y curiosidades de los fichajes más surrealistas de la historia del Real Madrid.
Llevar la camiseta del Real Madrid exige un nivel de excelencia, regularidad y fortaleza mental que no todos los futbolistas consiguen asimilar. A lo largo de la historia de la entidad, el Santiago Bernabéu ha sido el escenario de las mayores gestas del balompié mundial y el hogar de leyendas indiscutibles. Sin embargo, en el apartado de incorporaciones, el club también ha registrado operaciones atípicas y pasajes que forman parte del reverso más curioso y menos conocido de la crónica blanca.
A continuación, repasamos diez de las incorporaciones más surrealistas y las anécdotas más llamativas que dejaron a su paso por Chamartín.
10. Julien Faubert (2009)
En las últimas horas del mercado invernal de 2009, la dirección deportiva blanca cerró la incorporación como cedido de Julien Faubert, procedente del West Ham United. Su etapa en el club estuvo marcada por la falta de minutos y dos episodios insólitos. Durante un encuentro de Liga frente al Villarreal en El Madrigal, los objetivos captaron al jugador vencido por el sueño en el banquillo. Pocas fechas después, se ausentó de una sesión preparatoria en Valdebebas al confundir los días de descanso programados por el cuerpo técnico.
9. Royston Drenthe (2007)
Aterrizó en la capital de España en 2007 avalado por su gran actuación en el Europeo Sub-21 con los Países Bajos. Pese a sus notables condiciones físicas, su falta de madurez táctica y organizativa diluyó su proyección. El pasaje más célebre de su indisciplina se produjo con motivo de una eliminatoria de Copa del Rey ante el Real Unión de Irún. Mientras la expedición madridista aguardaba en Barajas para tomar el vuelo, Drenthe se personó en solitario en la Ciudad Real Madrid con la intención de entrenar, completamente ajeno a los planes de viaje de la plantilla. Tuvo que ser avisado telefónicamente por el capitán, Raúl González, llegando al avión en el último instante.
8. Nicolas Anelka (1999)
El delantero francés llegó en el verano de 1999 firmando el traspaso más caro de la institución hasta esa fecha (5.000 millones de pesetas). Poseedor de un talento innato, su carácter hermético impidió su adaptación al ecosistema de la plantilla. El propio jugador reconoció que se aisló en su domicilio, refugiado en los videojuegos, y llegó a manifestar públicamente que sus compañeros no le facilitaban balones en el campo. Tras declararse en rebeldía y negarse a ejercitarse bajo la dirección de Vicente del Bosque, fue sancionado. Su rendimiento ofreció, no obstante, una tregua histórica al anotar dos goles decisivos frente al Bayern de Múnich en las semifinales de la Octava Copa de Europa.
7. Antonio Cassano (2006)
Incorporado en las sesiones invernales de 2006, Antonio Cassano encarnaba las virtudes del mediapunta técnico italiano. Su periplo en Concha Espina estuvo lastrado de forma perenne por su baja forma física y sus problemas con la báscula, lo que le valió apelativos irónicos por parte de la prensa deportiva. En sus memorias, el propio ariete revelaría años más tarde que saboteaba su rendimiento debido a una nula disciplina alimenticia nocturna en el hotel de concentración, donde consumía repostería industrial a escondidas de los servicios médicos del club.
6. Predrag Spasic (1990)
El zaguero yugoslavo firmó por el Real Madrid en 1990 tras cuajar una solvente participación en el Mundial de Italia. Profesional intachable, la presión ambiental mermó su confianza de manera definitiva. Su nombre quedó asociado a un infortunado lance en el Camp Nou, donde introdujo el balón en su propia portería con un testarazo inapelable durante un Clásico. La reacción satírica del feudo azulgrana, coreando su nombre, marcó el punto final de su trayectoria psicológica en el eje de la zaga blanca.
5. Carlos Secretario (1996)
Llegó a Chamartín en 1996 ostentando la condición de ser el lateral derecho titular de la selección de Portugal. El nivel de exigencia de la grada del Bernabéu superó sus capacidades defensivas. La anécdota más curiosa de la temporada acaeció cuando un conejo saltó al césped durante la disputa de un partido de Liga; la grada, descontenta con las prestaciones del luso, empleó el suceso para censurar con guasa su colocación sobre el campo. Fabio Capello solicitó la contratación de Christian Panucci en el mercado invernal para cubrir la demarcación.
4. Robert Prosinecki (1991)
El centrocampista balcánico fue el gran desembolso de la temporada 1991/1992 tras coronarse campeón de Europa con el Estrella Roja. Su insultante calidad técnica se vio truncada por una extrema fragilidad muscular que le obligó a pasar más tiempo en los servicios médicos que sobre el césped. En el entorno de la capital se especuló ampliamente sobre sus hábitos personales —destacando su adicción al tabaco— o presuntas infecciones bucales como desencadenantes de un calvario de lesiones que privó al madridismo de su mejor versión.
3. Freddy Rincón (1995)
Bajo la recomendación de Jorge Valdano, el internacional colombiano Freddy Rincón se incorporó a la plantilla en 1995 como un mediocampista moderno de gran zancada y potencia. Su estancia estuvo tristemente empañada por factores extradeportivos ajenos a su fútbol, incluyendo pintadas de carácter intolerante en los aledaños del estadio. La falta de adaptación a un vestuario muy hermético en una campaña convulsa precipitó su salida sin poder validar el rendimiento que había exhibido en Sudamérica.
2. Robinho (2005)
El Real Madrid protagonizó un largo litigio institucional con el Santos en 2005 para cerrar la contratación de un joven futbolista llamado a heredar el trono mundial. Aunque su debut en Cádiz destiló un desparpajo técnico extraordinario basado en sus características bicicletas, su trayectoria se fue diluyendo de manera progresiva debido a su irregularidad y su gusto por el ocio nocturno. En 2008, forzó de manera drástica su salida rumbo a la Premier League. Aunque su destino inicial iba a ser el Chelsea, acabó recalando en el Manchester City por una serie de desajustes burocráticos de su representación en las últimas horas del mercado.
1. Vitor (1993)
El caso más singular del archivo de fichajes del club lo protagonizó Claudemir Vítor en 1993. El presidente Ramón Mendoza, convencido de haber descubierto al carrilero derecho del futuro en las filas del São Paulo, defendió su contratación con vehemencia. Bastaron dos compromisos sobre el terreno de juego para evidenciar que el brasileño carecía del nivel elemental para competir con la elástica blanca. En un ejercicio de inusual honestidad mediática para la época, el propio Mendoza compareció ante los medios de comunicación y sentenció al futbolista con una declaración tajante: "Este tío es un petardo". Fue su punto final en el club.
Balance histórico
La trayectoria del Real Madrid se escribe a través de sus quince Copas de Europa y una constante búsqueda de la excelencia deportiva. Con todo, la historia de la entidad no sería completa sin el análisis de estos perfiles atípicos, cuyas particulares vivencias forman parte indisoluble de la crónica humana del club de Concha Espina.
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